Viernes Agosto 22 , 2014
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Significado de los Planetas

Espiritualidad - Astrología

     
 
El Sol
  Sol
Forma el núcleo de la personalidad. La posición que él ocupa en el momento del nacimiento del individuo determina el índice de comportamiento básico que será complementado y modificado por la posición de los otros planetas.

En resumen, el Sol es la síntesis del Yo. Es el Yo consciente de sí mismo y partícipe de la vida circundante en forma activa. Revela la mayor o menor posibilidad de desarrollo del Yo en la actividad, en la manifestación de sí mismo, y la mayor o menor vitalidad física y moral.

Representa, por tanto, una fase de madurez, de integridad. Una toma de posición frente a la vida que da la medida del individuo.

Las virtudes solares son vitales y a veces también pasionales: calor humano, lealtad, coraje, desprecio del peligro, generosidad, magnanimidad.

  sol
     
Pueden degenerar en megalomanía, orgullo, soberbia y tendencia a la hipertrofia del Yo. O en autoritarismo viril, prepotencia, dominio, tendencias dictatoriales y paternalismo del Yo.

En la carta natal el Sol representa, la más importante expresión del individuo. Muestra las cualidades de liderazgo y triunfo. Representa el principio masculino, además del sujeto, una figura masculina importante en la vida: padre, marido, amante, abuelo, tío, jefe en el trabajo, líder político y los hombres en general. El valor simbólico de esta figura masculina se completa eventualmente con el análisis de Saturno y Júpiter.

Anatómicamente, el Sol corresponde al corazón, al plexo solar, a las arterias, a la parte derecha del cuerpo. Rige la salud, los principios vitales, la autoridad y los que la ostentan, rango, títulos, cargos elevados, progreso, dignidad, energía, sentido de
identidad, capacidad de experiencia. Su acción es fortificante y vitalizadora.
Donde se halla el Sol en un horóscopo, es la vida y corazón del horóscopo, es allí donde uno debe brillar.
El sol tiene su domicilio en Leo, exaltación en Aries, su detrimento en Acuario y su caída en Libra.
 
 
La Luna
  Luna
La luna representa la estructura sensible del Yo y los contactos emotivos con el mundo exterior. Junto a la fuerza sintética y a veces simplificadora del Yo activo-solar, expresa la fuerza receptiva y a menudo dispersa de la sensibilidad.

Si el sol corresponde a la madurez organizada, la luna corresponde a la infancia con su extrema disponibilidad, y es también una unión con el vientre materno, el punto de apoyo de la conciencia del Yo, no como entidad aislada, sino como parte de un todo que se articula en el tiempo y en el espacio.

Desde el punto de vista caracterológico, puede determinar una mentalidad infantil, candor, confianza, inexperiencia, imprevisión, pero también la negativa a limitarse a los esquemas mentales por desear una verdad más esencial. En ciertos casos predispone a una continua búsqueda de apoyo, de protección; en otros a una actitud de sometimiento o masoquista. Por un lado es componente de inseguridad
o de actitudes conservadoras, por otro actúa como componente de capricho e imprevisibilidad.

  Luna
     
La sensibilidad regulada por la Luna, puede transformarse en hipersensibilidad, impresionabilidad y también de inquietud, angustia. La Luna representa la capacidad de mutación de las reacciones del Yo ante las situaciones y además materialmente, la posibilidad de mutación de las situaciones mismas.

Representa la unión entre el hombre y las fuerzas misteriosas de la naturaleza; regula la intuición, la premonición, las percepciones extrasensoriales, el encanto secreto que no depende de la belleza física.

En la carta natal, la Luna representa a la mujer (madre, esposa, amante, a la mujer en general). En la carta de un hombre, encarna su modo de considerar a la mujer y sus complejos edípicos, superados o no. La experiencia parece indicar que la Luna es un componente casi indispensable de la inteligencia: si aparece aislada en el tema natal, puede neutralizar los efectos positivos de un buen Mercurio, inclinando al sujeto a la necedad. Si aparece en una mala posición (en especial con Neptuno) puede determinar desequilibrios nerviosos. Es la reguladora del sueño y de los sueños, de los cuales determina las imágenes recurrentes. Simboliza el agua y la leche.

Fisiológicamente, la Luna corresponde al pecho y a la parte izquierda del cuerpo. Regula la digestión y los sueros contenidos en el cuerpo. Puede determinar enfermedades que afecten éstos órganos, y también linfatismo e hidropesía.

La influencia de la luna en el horóscopo es muy importante porque es el planeta más cercano a la Tierra y se mueve rápidamente a través del zodíaco. Representa el principio femenino. Instintos, humores, mareas, fases, receptividad, fluctuación, sentimiento, hábitos de conducta, acciones reflejas. Su acción fluctúa y cambia.
Rige los intereses personales, los deseos, necesidades, magnetismo, crecimiento y fertilidad, la necesidad de contacto, la impresionabilidad y el conocimiento. Rige los líquidos, las conveniencias, la navegación, la fabricación de bebidas, la crianza, el comercio y el público en general.
La luna rige el signo de Cáncer, tiene su exaltación en Tauro, detrimento en Capricornio y caída en Escorpio.
El lugar donde se halle la Luna en un horóscopo mostrará dónde la persona está expuesta a trastornos emocionales.
     
 
Mercurio
  Mercurio
Este planeta, (el más cercano al sol) astrológicamente ocupa el lugar más próximo al Yo en sus dos manifestaciones: activa y sensible, De hecho corresponde a los primeros contactos del Yo con el mundo exterior, o sea al inicio de una actividad cerebral. Saliendo de la niebla confusa de los primeros días de vida, el recién nacido comienza a percibir imágenes, formas, sonidos, colores. En los aún estrechos límites de sus posibilidades, observa, registra y actúa en consecuencia.

Tal actividad cerebral, que se desarrollará posteriormente, está regulada por Mercurio, que representa la inteligencia, la percepción intelectual, el contacto entre el Yo y el mundo exterior a través del conocimiento lúcido y no por la intuición o el sentimiento.

Ello determina el criterio de evaluación de los diversos elementos en juego y la capacidad de sopesarlos y, en consecuencia, la capacidad de astucia, habilidad, cálculo, oportunismo. Pero da también una visión en perspectiva de las cosas que permite el sentido del humor, que consiente un distanciamiento de la afectividad y de la pasión, lo cual favorece el espíritu crítico y forma parte, con frecuencia, de un temperamento irónico o satírico.

  Mercurio
     
Mercurio regula el oído, la capacidad de recibir y comprender y de comunicar el propio pensamiento: por lo tanto regula los intercambios de ideas, de opiniones, de puntos de vista y también los instrumentos técnicos que favorecen materialmente las comunicaciones.

Si el Sol corresponde a la madurez y la Luna a la infancia, Mercurio, en cambio, corresponde a la adolescencia con su irreverencia y su rapidez de reflejos mentales.

En una carta natal Mercurio representa los hermanos, los hijos, el hombre joven, los coetáneos, en algunos casos también los compatriotas. Y materialmente, los medios de comunicación rápidos.

Fisiológicamente, Mercurio corresponda al pulso, los bronquios, el sistema nervioso, los tímpanos y las orejas.

Rige la razón, la habilidad de comunicación, el intelecto, el conocimiento, la habilidad, la racionalización, la transmisión, las palabras, las opiniones y las percepciones sensoriales. Su acción es rápida, incierta, volátil. Se ocupa de viajes (los de corta duración), de hermanos y hermanas, niños, oficinistas, de hablar, de
escribir, teneduría de libros, secretarios, actividades de vecindario, cartas y correo, medios de transporte, comercio, capacidad emotiva y técnica.
Regente de Géminis y Virgo, tiene su exaltación en Acuario, detrimento en Sagitario y Piscis, caída en Leo. Representa el impulso intelectual, el camino de la expresión y su palabra clave es habilidad de razonar.
Donde se halle a Mercurio en un horóscopo, muestra dónde y cómo uno puede comunicarse mejor con los demás.
     
 
Venus
  Venus
Segundo planeta en el orden de la distancia respecto al Sol, Venus corresponde a los primeros contactos afectivos del Yo con el mundo exterior, es decir, el inicio de una adaptación social.

Después de haber registrado formas e imágenes, el niño comienza a demostrar predilección por unos u otros, a sonreír al rostro materno o paterno. Al mismo tiempo, satisfechas sus necesidades primordiales, comienza a apreciar con hedonismo, el sabor de los alimentos, el calor de la cuna y otros placeres materiales. Esta actividad afectiva y sensible se desarrollará poco después, siendo
regulada por Venus, que representa, la capacidad de amar, el calor, la intensidad de los sentimientos y, por otro, una relación sensible con las cosas, el gusto por la belleza, por la armonía y el placer.

A partir de estos dos esquemas básicos se iran desarrollando a su vez el encanto personal y la posibilidad de éxito en el campo amoroso, así como el sentido estético y la percepción sensible de los datos materiales y sensoriales que pueden constituir un componente importante del temperamento artístico. Añadamos que el contacto afectivo con las cosas también hace que Venus sea, con Urano, un complemento casi indispensable de la habilidad manual.
  Venus
     
La actitud hedonista que acompaña la influencia venusina también determina un deseo de serenidad, de paz y de armonía alrededor de si y una aspiración a una vida cómoda, sin excesivos choques ni dramas, en una atmósfera de confort. Sin embargo, el hedonismo venusiano ejerce su influencia en un plano menor del que provoca Júpiter, y más bien inclina al individuo hacia los goces simples de la vida.

La actitud afectiva que acompaña la influencia venusiana determina a su vez el altruismo, el amor al prójimo, y representa, en resumen, las virtudes generosas del Yo. Venus corresponde al estadio posterior al de la curiosidad intelectual y egoísta de la adolescencia, y representa un primer paso hacia la socialización y la madurez del Yo.

Un contacto con Urano hace que Venus sea un complemento de la habilidad manual. Desde la perspectiva del hedonismo, es complementario de Júpiter. Desde el punto de vista de la sensibilidad creativa y artística, es complementario de la Luna y de Neptuno. Estos dos últimos planetas también pueden colaborar en la determinación del grado de sensualidad.

En una carta natal, Venus a su vez representa la ayuda de la fortuna en un plano menor y la protección de la salud.
Fisiológicamente, corresponde a los ovarios, regula el metabolismo y las funciones renales. Contribuye a un funcionamiento armónico del organismo.
Venus tiene su domicilio en Libra y Tauro, exaltación en Cáncer, su Exilio en Aries y Escorpio y su caída en Capricornio.
     
 
Marte
  Marte
Marte, tercer planeta respecto a la distancia del Sol, representa el tercer estadio del desarrollo humano: después de haber tomado contacto intelectual y afectivo con el mundo exterior, el niño intenta formar parte de él con una acción directa. La acción protectora y educadora de los adultos asume un carácter restrictivo de la personalidad y determina, al mismo tiempo, la agresividad y la frustración.

Marte representa, la carga de violencia que ha permitido la supervivencia de la especie humana, afrontando cualquier obstáculo, sin dejarse frenar por el discernimiento racional que, aunque señalara el peligro, podría haber frenado los impulsos.

Marte corresponde al deseo de afirmación del Yo a través de una acción que le hace consciente de su propia fuerza. Simbólicamente corresponde al miembro viril. En el plano material, éxitos bruscos seguidos de fracasos. En el plano psicológico, la trampa o menos evidente de un complejo de impotencia que debe superarse con continuas manifestaciones de virilidad.


  Marte
     
Por otra parte, oculta la posibilidad de una frustración secreta que se manifiesta en la sospecha, en la desconfianza ante los otros, en la poca claridad y en la susceptibilidad, componentes de un temperamento inestable.

En una carta natal, Marte indica la posibilidad de accidentes, de desgracias imprevistas o de muerte violenta.
Fisiológicamente, corresponde a la musculatura y miembro viril.
Marte tiene su domicilio en Aries, su exaltación en Capricornio, su exilio en Tauro y Libra, caída en Cáncer. Es co-regente del signo Escorpión.
 
Júpiter
  Jupiter

La influencia de Júpiter, como la de Saturno, que le sigue inmediatamente, es más compleja que la influencia de los planetas rápidos, y tiene un carácter de resumen. Júpiter expresa la posibilidad de inserción feliz en la existencia, y una carga vital orientada hacia el optimismo. Esta carga vital puede aplicarse indiferentemente a un temperamento agresivo-marciano o afectivo-venusiano o perceptivo-mercuriano, orientándolo hacia una feliz aplicación de sus características intrínsecas.

El optimismo jupiteriano lleva a la extroversión, a la sociabilidad, a una bonanza que tiende a simplificar las dificultades, buscando la solución mejor, y al mismo tiempo más pacífica, de cualquier problema. De Júpiter depende la palabra, la elaboración del lenguaje destinado a ser recibido por el oído; bajo su influencia la locuacidad puede transformarse en elocuencia, y algunas posiciones excesivamente reforzadas de Júpiter, pueden llegar a ser componentes de un temperamento didáctico y pontificador.

La euforia inspirada por éste planeta desemboca por un lado en el hedonismo, en una búsqueda de las comodidades, del confort y de las satisfacciones materiales superior a las que predispone Venus; por otro lado induce a una predilección por la paz, por la solidez y por el statu quo que asume forma de paternalismo bondadoso. Todo ello tiende a establecer en Júpiter la base de una actitud pacífica y materialista que puede entorpecer la actividad intelectual o racional pura.

  Jupiter
     
La tradición liga a Júpiter con la riqueza y la fortuna. Es indiscutible que su influencia también resulta beneficiosa bajo este aspecto, porque una fuerte carga de optimismo, de confianza en sí mismo y de encanto personal, como proporciona Júpiter, abre muchos caminos en el mundo de los negocios y del dinero. Sin embargo, el enriquecimiento también puede ser espiritual, moral o filosófico. Resulta más exacto afirmar que de Júpiter depende la felicidad individual. Que es un estado de ánimo, más que un dato material. Este planeta puede representar el punto de fuerza en una carta natal, coagulando en sentido positivo y optimista las características del signo ocupado por él, y haciendo más segura la relación entre el individuo y el mundo circundante.

Las posiciones negativas de Júpiter influyen naturalmente en la capacidad de gozar y de apreciar la vida, en la sociabilidad, en el bienestar material y moral y en todos los otros elementos regulados por éste planeta. Su fuerza expansiva, si es reprimida, puede a veces buscar desahogos inesperados y determinar proliferaciones malignas.
Anatómicamente, Júpiter corresponde a la lengua, la boca y los ojos y circulación arterial. Así como también determina el crecimiento y el desarrollo físico.
Júpiter tiene su domicilio en Sagitario, exilio en Géminis, caída en Capricornio y exaltación en Cáncer.
     
 
Saturno
  Saturno
Junto a la fuerza expansivo-optimista de Júpiter encontramos la fuerza restrictivo-pesimista de Saturno. La confianza hacia el ambiente circundante se une a la desconfianza, ambas condiciones indispensables para garantizar la vida.

Saturno representa, en efecto, la evaluación racional de las circunstancias, y en particular de las circunstancias negativas, para organizar mejor la defensa del individuo. A este criterio de juicio, objetico y radical, se una un distanciamiento frío de todo aquello que puede entorpecer tal defensa: la pasión, el sentimentalismo, la generosidad, los actos gratuitos, el altruismo.

Este planeta acompaña al Yo en la soledad, refuerza la introversión presentándola como una necesidad premonitoria de la inevitable adversidad, determina un proceso de disociación del ambiente a través de una desconfianza racional que tiende a aislar al individuo en un mundo hostil. Puede indicar escasa sociabilidad.

Al pesimismo saturniano lo acompañan la fuerza de ánimo, el coraje moral en la adversidad, la tendencia a contar sólo con las propias fuerzas sin recurrir a la ayuda de otros.

  Saturno
     
La autosuficiencia y el estoicismo determinan una inmensa fuerza de coordinación racional que es elemento de síntesis, agudeza selectiva de los datos perceptivos proporcionados por Mercurio y un gran componente de vigor intelectual o filosófico.

La desconfianza y la permanente previsión de lo peor, impulsan a medidas de precaución que pueden desembocar por un lado en una ambición calculada y paciente, por el otro en una acumuladora avaricia.

Ambas aparecen favorecidas por la tenacidad típicamente saturniana, por el rigor y la inflexibilidad, componentes de un temperamente frío y árido, que no se detiene por misericordia ni duda por piedad.

Severo con el prójimo, Saturno también es severo con el Yo, contribuyendo a la formación de gustos parcos y a veces espartanos. En un mundo de renuncia y de ambiciones, regido por la razón, se impone el concepto de la autoridad enjuiciadora y reguladora. Saturno es el símbolo a menudo inflexible de todo ello, e indica un paternalismo menos conservador que el inspirado por Júpiter, pero de todas maneras profundo e intransigente.

Asociado por la tradición a la desventura, este planeta representa, más material que moralmente, un principio de restricción de privación, de pérdida. La razón es ciencia del bien y del mal, fruto prohibido que consintió al hombre conquistas negadas a otros seres vivientes y lo arrancó del paraíso terrestre de la felicidad animal. El aura de melancolías y de penas que lo acompaña pareciera ser el precio del pecado original.

Materialmente, Saturno representa la vejez, el tiempo de la renuncia y de la soledad. En una carta natal también puede corresponder a la figura de una persona anciana o sabia.
Fisiológicamente, corresponde al hígado, al esqueleto humano y a los dientes; de éste planeta dependen la calcificación ósea y las enfermedades artríticas, reumáticas y esclerótidas.
Saturno tiene su domicilio en Capricornio, su exaltación en Libra, exilio en Leo y caída en Aries.
 
Urano
  Urano

Urano es el último de los planetas que puede realizar la vuelta completa del Zodíaco en el curso de la vida humana. Se representa, por tanto, como un anillo de unión entre el tiempo a la medida del hombre y los tiempos muy prolongados, de ritmo histórico, marcados por Neptuno y Plutón.

Esta característica de intermediario parece expresarse en la gran disponibilidad uraniana. En el cuadro de las influencias planetarias, Urano tiene una función dinámica, es una fuerza que hace palanca en cada punto de apoyo para destruir o crear, según exijan las circunstancias.

Domiciliado en el corazón del invierno, junto a la razón que escoge y juzga, Urano es la fuerza de voluntad que decide; dado que de este planeta, como de Saturno depende la posibilidad de supervivencia en las condiciones más adversas, su influencia tiene, a menudo, carácter drástico, representa un impulso hacia la acción en los casos de emergencia. Saturno es la negación de lo superfluo.

  Urano
     
Urano es la supresión de lo inútil. Saturno se opone al hedonismo y al sentimentalismo. Urano se opone a la inercia. En suma, de Urano depende ese ímpetu de la voluntad que, impulsivamente ciego en Marte, se vuelve aquí prudentemente organizado, dirigido a un fin preciso. La rapidez de reflejos musculares regulada por Marte se transforma en rapidez de reflejos mentales. Ambas obedecen a estímulos inmediatos. Nunca se enfatizará lo suficiente el carácter contingente de la influencia uraniana. Cuando la necesidad de actuar es compulsiva, la acción a corto plazo, concentrada en los objetivos más inmediatos, siempre es la más eficaz. Urano tiende a eliminar la sucesión temporal de los hechos resolviéndolo todo en el presente, y tienda a ignorar la concatenación de causa y efecto en su propagación más remota resumiéndola en un resultado realizable concretamente a breve plazo a través de los medios más propicios que se tienen a mano.

Podría definirse como un planeta pragmático si el fin temporal no limitase sus características, como ya lo hicieron otras identificaciones más o menos gratuitas con esta o aquella corriente política o, incluso, con esta o aquella gran potencia de nuestros tiempos. Urano puede tener, indiferentemente, influencias progresistas o conservadoras. Como tiende a hacer aflorar los problemas latentes con el ánimo de resolverlos, muy a menudo se le otorga un carácter revolucionario, olvidando que existen fuerzas destructivas y fuerzas represivas igualmente decisivas y violentas. Tal vez resulta más justo decir que Urano magnifica el HOY, sin preocuparse demasiado del pasado ni del futuro. Es el planeta de lo imprevisto y de la ocasión cogida al vuelo.

La voluntad de alcanzar un objetivo con rapidez y eficacia se apoya necesariamente en la capacidad de organizarse y de elegir los propios medios de realización. De hecho, Urano es el planeta de la técnica en todas sus expresiones, comenzando por la más clara que corresponde a la habilidad de aprovechar los elementos pasivos e indiferentes de la naturaleza para transformarlos en instrumentos útiles al hombre.

En el análisis interpretativo de las cartas natales, Urano aparece estrechamente vinculado con la habilidad manual y con sus aplicaciones técnico-mecánicas; bajo este aspecto es complementario de Venus, que regula la habilidad manual artístico-hedonista.

Si Saturno indica en el destino la pérdida y la renuncia, Urano representa los cambios bruscos, las mutaciones irrevocables, el apogeo de las crisis, los cortes netos. Con frecuencia, también el corte neto de la existencia individual que es la muerte.
Desde el punto de vista anatómico, Urano corresponde a las manos.
Urano tiene su domicilio en Acuario y exilio en Leo.
 
Neptuno
  Neptuno
Neptuno es el principio regulador y memorizador de metamorfosis porque corresponde al líquido amniótico y tiene, por lo tanto, la función de proteger la vida intrauterina donde el feto recorre todo el camino evolutivo de la especie.

En el análisis de la carta astral Neptuno aparece como el inspirador de la inquietud que anima lo que está vivo, acicateándolo hacia la aventura de manera diversas, así como de una segunda inquietud, reflejo de la precedente, que induce al ser humano a transformarse a sí mismo, su propio modo de pensar, de actuar y de vivir.

El experimentalismo de la naturaleza se vuelve de esta manera experimentalismo mental, curiosidad por descubrir lo desconocido y especialmente lo diferente, lo que se aleja de la norma y de la regla. De Neptuno dependen ciertos impulsos que llevan al hombre hacia lo lejano (geográfico, espiritual o filosófico) o, también, hacia ciertos excesos que lo alejan de los caminos reconfortantes de la normalidad para conducirlo hacia los paraísos artificiales de la droga, o de un estupefaciente más modesto como la nicotina.
  Neptuno
     
Ligado indudablemente a la religiosidad, al misticismo, Neptuno pareciera querer dar una forma accesible al hombre, a aquella lejanía sublime que es Dios.

Cuando este planeta ocupa una posición duramente negativa, puede indicar el rechazo a cambiar; también puede determinar neurosis, neuropatías y en casos extremos locura, rechazo de la realidad.

La curiosidad neptuniana con frecuencia viene acompañada de una sensibilidad muy marcada, y gracias a tal sensibilidad el impulso que lleva a la creación de nuevas formas se manifiesta el arte. Neptuno tiene que ver con el genio en todas sus expresiones, incluso científicas.

Neptuno genéricamente simboliza el agua y sobre todo el agua salada del mar y de los océanos. Corresponde al líquido amniótico y permite diagnosticar el desarrollo de los embarazos.
Fisiológicamente regula los anticuerpos y la resistencia, o no, a las enfermedades infecciosas y contagiosas.
Neptuno tiene su domicilio en Piscis, y su exilio en Virgo.
 
Pluón
  Plutón

La vida nace del semen que fecunda. El impulso a procrear, a dirigir el semen hacia su meta, es desde el reino vegetal al animal, un instinto indoblegable, que férreamente supera todo tipo de dificultades y de obstáculos. Plutón representa este semen y la fuerza que lo guía. Si Marte simboliza el miembro viril, Plutón simboliza los testículos, receptáculo del semen, reserva de posibilidades fecundadoras de la naturaleza y del individuo.

Es Plutón quien confirma definitivamente la validez constructiva de las obras humanas independientemente del éxito o del dinamismo personal propuestos por Júpiter o por Urano.

Como todos los planetas lentos, Plutón opera en un nivel profundo poco evidente, regulando aquellas fuerzas secretas, ya antiquísimas, que empujan a la criatura viviente a insertarse en la existencia mediante un acto creativo.

Neptuno representa la mutación de una forma preexistente. Plutón es un principio vital en búsqueda de una forma.

  Plutón
     
Así como la fecundación frustrada lleva a una dispersión del semen, de la misma manera Plutón en posición negativa puede llevar a una estéril expansión del Yo, a la búsqueda aberrante de la afirmación de uno mismo. En la experiencia interpretativa vemos a este planeta relacionado con la mentira, con el engaño o también, de manera más inocente, con la tendencia a inventar historias faltas, con la mitomanía, con el histrionismo, como si la frustración creativa buscara desahogo en vistosas manifestaciones narcisistas.

De manera análoga, Plutón puede determinar en gran parte las desviaciones y las aberraciones sexuales que se basan en una inseguridad, en una incapacidad o en una inferioridad en este campo. Aclarando que no obstante sus relaciones simbólicas con el sexo, Plutón no tiene en absoluto el carácter animal o de animalidad primitiva que le han atribuido algunos autores.
Desde el punto de vista anatómico, Plutón corresponde a los testículos.
Plutón tiene su domicilio en Escorpión.
     
 
 
 
   
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Los Angeles

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